Don Juan Coloma, fue el primer Conde de Elda, título concedido por Felipe II, el 14 de mayo de 1.577 en Aranjuez, por los servicios prestados en el ejercicio de los cargos de Lugarteniente y Capitán General del Reino de Cerdeña (Italia), desde 1.570 a 1.576.
Casado con doña Maria Isabel de Saa, “la dama portuguesa que vino con la Corte de la Emperatriz Isabel”; el matrimonio tuvo catorce hijos, siete varones y siete hembras.
Don Juan Coloma, al dejar el Virreinato de Cerdeña, fue obsequiado con numerosos regalos, entre ellos un magnífico juego de ajedrez, con tablero y piezastallados en marfil, puesle gustaba mucho este apasionante juego.
A su llegada a Elda, volvió a residir en el Alcazar, situada en un cerro, a orillas del río Vinalopó, fortaleza de las de mayores dimensiones de todo el Levante español. Elda contaba entonces con cerca de 1.500 habitantes.
Para celebrar su recién concedido título deConde de Elda, don Juan Coloma decidió invitar al mejor jugador español de aquel tiempo (primer campeón del mundo no oficial de ajedrez),RUY LÓPEZ DE SEGURA, nacido en Zafra (Badajoz) en 1.530, que en el año 1.561 había publicado su famoso libro “de la invención liberal y artedel juego del Ajedrez”, del cual se publicaron numerosas ediciones por toda Europa. Este señor vivía en la Corte de Felipe II, como confesor real.
Aceptó la invitación con sumo agrado Ruy López y llegó a Elda en la mañana del 17 de junio de 1.577. A su llegada al Valle de Elda, coincidiendo con elalba, observo un paisaje encantador; el pueblo rodeado por las montañas, con los primeros rayos del sol.Acercándose al pueblo, pasó junto al convento dePadres Franciscanos de Nuestra Señora de los Ángeles, situado en un montecito cercano a la villa de Elda. Al entrar en la misma, pasó junto a la iglesia de Santa Ana; tomó el camino que conducía a la subida del Alcazar, contemplando con asombro el conjunto que formaba la fortaleza con sus ocho torres recias, elevadas a los cielos y el lienzo de murallas que la circundaban.
Subió la rampa empedrada, de acceso a la puerta, hecha a base de cantos rodados de mediano tamaño; un arco de medio punto salvaba el desnivel entre la calle y la puerta de la muralla externa; pasó esta puerta de entrada al Alcazar, situada en el flanco oeste del cerro, adosada entrelas dos torres,que servían de defensa de la fortaleza interna; cruzó la gran puerta, de 3`5 metros de altura. El espacio interno de la fortaleza se distribuía alrededor del “patio de armas”, al que asomaban gran parte de las estancias de las varias plantas que poseía, todas adosadas a la muralla, aprovechando esta como pared propia. En el centro del patio había una gran cisterna subterránea, para aprovechamiento del agua, traída mediante canalización desde el manantial de Santa Bárbara.
Bodegas, establos, cuadras, almacenes, cocinas, despensas y otras dependencias domesticas se encontraban en los semisótanos y planta baja, frente a salas diversas, habitaciones, salones, que se ubicaban en las plantas superiores.
Enterado Juan Coloma de la llegada de Ruy López, fue a recibirle junto con el “justicia” (alcalde), de la villa de Elda, el señor MELCHOR HATAR, ofreciéndole un afectuoso recibimiento. Le enseñaron todo el espléndido recinto palaciego; en el cuadrante meridional estaban las habitaciones mas señoriales, con su rico artesonado en sus salas, magnificas pinturas en las paredes, suelos con losetas de cerámica que, a la entrada de la luz por las ventanas, daban un aspecto colorido y brillante a la estancia. En el recinto de la capilla, lo saludó María Isabel de Saa, deseándole una feliz estancia en Elda.
Después de comer todos juntos, en una espléndida sala con una gran chimenea, pidió Juan Coloma a sus sirvientes que le trajeran su querido tablero y piezas de ajedrez, que le regalaron en Cerdeña, para disputar la primera de las varias partidas que jugó con Ruy López, en el Alcazar de Elda.
Así es como se disputó la primera partida de ajedrez en Elda. ( O así es como creemos que pudo suceder en esta imaginada visita de Ruy López de Segura al primer Conde de Elda, Don Juan Coloma).
ANTONIO JUAN VALLES